México es uno de los cinco países que cuenta con una gran
diversidad biológica abundante, puede decirse que es mega diverso, lo que
significa que la superficie nacional es privilegiada en lo referente a tipos de
ecosistemas, así como al número y la variación de especies.
En la república mexicana se encuentra 10% de las especies
existentes en el planeta, y cuenta con un aproximado de 1,681 especies de
mamíferos, pero la riqueza de la biodiversidad de México no es eterna y
actualmente estas especies mamíferas pueden considerarse en peligro de
extinción, amenazadas o con problemas de conservación.
Esto se debe en gran parte a la devastación que hemos hecho
de bosques, selvas, desiertos, arroyos, playas, mares, etcétera, en los que se
han destruido los hábitats de la gran mayoría de estas especies.
De acuerdo con la Norma Oficial Mexicana, NOM-059-ECOL-2001,
cuando se hace referencia al peligro de extinción se trata de aquellas especies
cuyas áreas de distribución o tamaño de sus poblaciones en el territorio
nacional han disminuido drásticamente poniendo en riesgo su viabilidad
biológica en todo su hábitat natural, debido entre otros a factores como la
destrucción o modificación drástica del hábitat, aprovechamiento no
sustentable, enfermedades o depredación.
Son muchos los factores por los cuales se están deteriorando seriamente las selvas del sur, al igual que los bosques y pastizales del norte, incluyendo por supuesto playas, manglares, etcétera, reduciendo así la capacidad de los animales por encontrar sitios adecuados para su sobrevivencia y reproducción. La cacería ilegal sigue siendo un grave problema: la falta de regulaciones efectivas e incentivos, propician que muchos pobladores salgan a cazar sin una regulación de temporada, época reproductiva, etcétera.
Poco a poco ha habido un cambio, en parte por
contar con leyes más estrictas como la ley de equilibrio ecológico, apoyadas
por convenios internacionales como el Convenio Internacional de Comercio de
Especies (CITES) y la Ley General de la Vida Silvestre sirven para este
propósito, pero aún falta mucho para regular esta actividad.
En la NOM de 2001 se
mencionan 221 animales en peligro de extinción. Entre ellos destacan 43
especies de mamíferos, y entre ellos es importante destacar dos grupos, que no
son los más numerosos pero sí importantes por las interacciones que tienen con
el ser humano y la poca atención que se les ha prestado en sus problemáticas de
conservación: los mamíferos marinos y los grandes carnívoros.
En los mamíferos marinos más
importantes se encuentran, la familia Balanopteride (verdaderas ballenas) la
NOM reconoce 7 especies, 6 de las cuales están bajo el régimen de protección
especial y una en peligro; 18 miembros de la familia Delphnidae (delfines y
orcas); 2 de la familia Keogidae (Cachalotes); 2 de la familia Phocoenidae
(marsopas), entre ellas la vaquita marina, y, finalmente, 5 de la familia
Zifinidae (ballenas picudas), la mayoría de estas especies viven en el Golfo de
California y se ven afectadas por la destrucción de su hábitat debido a que
muchas de las playas se están transformando rápidamente en destinos turísticos,
la contaminación de mares y las malas prácticas de pesca.
En el segundo grupo de grandes carnívoros se considera al
Jaguar (Panthera onca), el jaguarundi (Herpailurus jaguarundi),
el magray (Leopardos weddii), el ocelote (Leopardus pardalis), el
Grisli (Ursus arctos), el cual está extinto y el Oso Negro (Ursus
americanus) y el lobo mexicano (Canis lupus baileyi), que se
encuentra en estado de conservación. Actualmente la SEMARNAT (2009) la tiene
como una de las especies prioritarias para la conservación.
Son perseguidos por
sus pieles, aunque, como en el caso del jaguar, este comercio ha disminuido las
fuertes regulaciones tanto nacionales como internacionales, acerca del comercio de pieles, han tenido un
impacto positivo en la disminución de la caza furtiva. Sin embargo, la cacería
ilegal aún se presenta pretextando la depredación que causan o pueden causar
sobre el ganado.
Actualmente el incremento de la población humana, la falta de interés por conservar la naturaleza y la destrucción de zonas naturales, reducen cada vez más los hábitats de estas especies, la civilización ha creado el problema y es también la más indicada para impedirlo, su intervención será necesaria para evitar que estas especies no pasen a convertirse en piezas disecadas dentro de una vitrina de un museo de historia natural.
El aumento de interés de algunas instituciones, la existencia de leyes más estrictas, y la creación de programas educacionales para la concientización del cuidado de especies y de sus hábitats hará la diferencia, podrá crear conciencia en la sociedad de la importancia de conservar los espacios de estas especies y siga el equilibrio de la biodiversidad de nuestro planeta.
Fuente:
Armella Villalpando, M. A., y Yáñez López M. L. (2011). Mamíferos mexicanos en peligro de extinción. Revista Digital Universitaria. N°. 1, (Pp. 3-10). México: UNAM. Recuperado el 10/04/15, de: http://www.revista.unam.mx/vol.12/num1/art03/art03.pdf
¿Por qué has elegido ese tema? He
elegido este tema ya que llamo mi atención, considero que es importante
concientizarnos acerca de lo que estamos haciendo al destruir o contribuir a la
destrucción de zonas naturales.
¿De dónde partiste para empezar a
escribir? Empecé con la lectura que nos proporcionaron en el eje 4 y después investigue
en la red respecto al tema y algunos conceptos.



